- Lo he descubierto
- ¿Qué has descubierto?
- El problema. He descubierto cual es el problema.
- ¿El problema a qué?
- Aún no lo sé, pero en cuanto lo sepa te lo digo
- Me parece que tu eres el del problema
- No. Lo somos todos. Pero es demasiado simple como para poderlo entender, ese es el mayor de los problemas. Es en verdad muy simple, demasiado sencillo, pero nos dedicamos a complicarlo a tal nivel que ya todo es demasiado complejo. Con el tiempo y la experiencia no nos volvemos más inteligentes, simplemente cambiamos el entendimiento de las cosas simples por aquellas que son demasiado elaboradas, y abandonamos aquello que nos resultaba tan fácil y al mismo tiempo tan grato. Es decir ¿Por qué tenemos que hallarle sentido a todo? ¿Acaso no…? Olvídalo, estoy seguro de que no entenderías.
- Ah, pero tú si entiendes. Tú estas por encima de todos y te autodenominas el señor entendedor de las cosas simples y por ende aquel que todo lo entiende. Pero mírate, ni si quiera sabes cual es el problema que tan lucidamente has llegado a descubrir. Quizás tengas razón, quizás el problema somos todos, pero creo que nunca en la historia se ha visto que un problema se comprenda a si mismo, en especial si partimos del hecho irrefutable de que un problema solo lo es en cuanto no se descubre a si mismo como uno.
- Ahí vas de nuevo, complicándolo todo.
- Disculpa, pero si no me equivoco, fuiste tú quien inició una elaborada discusión sobre la simpleza de las cosas.
- Tienes razón. Que irónico
- Y… ¿Cuál era el problema?
- ¿Cuál problema?
- El que se supone descubriste
- Ah… mmm… Lo siento, ya lo olvidé
- Tranquilo, ya lo has de recordar.
- Quizás lo haga. ¿Quién sabe?
Thursday, September 08, 2005
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