Si quieres me convierto en quien quieras que sea; te hago sentir que te comprendo, que te escucho como si fuera la mejor de tus amigas. Si quieres te cocino todas la noches cada uno de tus plato preferidos y dejo a un lado la cerveza y a los amigos los viernes en la noche.
Si quieres, te abrazo después del sexo, te acaricio el cabello y te repito mil y un veces que eres hermosa, que estás por encima de todas las cosas.
Si quieres, te hago explotar en medio del mayor y mas hermoso de tus orgasmos, encima de eso, te aseguro que será un orgasmo múltiple, que sentirás que explotas en el centro del universo mismo para luego colapsar sobre tus propios gemidos.
Si quieres hago todo eso y más, pero por favor, por lo que más quieras, te lo suplico, ¡NO!, mejor aún, te lo imploro, no seas así, no seas mala... no me digas que me amas.
Monday, August 01, 2005
Monday, July 25, 2005
Ces't La Vie
Continuó su camino hacia al frente... la inseguridad lo atravesó. Se detuvo, miró a su derecha y se fue en cuanto los hizo llorar. Miró hacia atrás y aparecieron demasiados caminos como para saber cual era el indicado; entonces, optó por uno de los senderos, uno que no fuera demasiado bello, tampoco del todo feo y miró con decisión hacia al frente. Prometió nunca volver a mirar a la derecha, mucho menos hacia atrás, pero recordó que no había mirado hacia su izquierda.
Entonces, habiendo quedado solo, con las manos húmedas de lagrimas ajenas, en un lugar demasiado extraño para su existencia y cuyo aire hedía de manera insoportable, logró entender que todo había sido por su propio bien. Se dejó caer. Y estando de rodillas con los ojos inundados de lagrimas propias, musitó hacia sus adentros - Lo siento... lo intenté -.
Entonces, habiendo quedado solo, con las manos húmedas de lagrimas ajenas, en un lugar demasiado extraño para su existencia y cuyo aire hedía de manera insoportable, logró entender que todo había sido por su propio bien. Se dejó caer. Y estando de rodillas con los ojos inundados de lagrimas propias, musitó hacia sus adentros - Lo siento... lo intenté -.
Tuesday, July 19, 2005
Jimmy se come al mundo
Primera parte
Tragarme al mundo y tener la certeza de que todos mueren de miedo en la oscuridad de mi panza. Tragarselo enterito, no a mordiscos, sino en un solo gran bocado. Agarrarlo mientras todos duermen, mientras algunos sueñan sueños amarillos y otros padecen de pesadillas grises. Hacerles vivir noches sin luna, dias sin luz.
Sí, que bueno sería tragarme al mundo y tenerlos a todos en espera de ser cagados por mi. Solo entonces podré afirmar con total certeza, que el mundo no es más que una gran bola de mierda.
Seguna parte
Al despertar notamos que en el mundo no había amanecido. En un principio se creía que era una especie de eclipse fenomenal sin antecedentes en la historia, algo semejante a un eterno eclipse de sol, pero con el tiempo descubrimos que no era así.
Al despertarnos no sabíamos si debíamos seguir durmiendo o si era ya tiempo de levantarnos. No teníamos sol que nos indicara el día, ni luna que nos diera a entender que era ya de noche. No teníamos luz natural, ni estados climáticos, Los mares perdieron su marea y los ríos perdieron su cause.
Luego de miles de estudios, de los cuales ninguno pudo aclarar dudas, no nos quedó de otra que asumir que alguien o algo se había tragado al mundo, pero no ha mordiscos, sino que lo habia hecho de un solo gran bocado.
Y tal como hacemos los seres humanos ante todo fenómeno que se presenta, lo bautizamos. Era de esperarse que tuviera un nombre, más aún, que tuviera un nombre en inlgés, entonces se le llamo el fenómeno de Jimmy.
Desde entonces pasamos los días intentando sobrevivir. Ya no hablamos de un "Dios" sino de Jimmy. Ahora no decimos "si Dios quiere", sino "Si Jimmy quiere" y en lugar de decir adios, decimos Ajimmy.
Quedamos ya pocos, muchos han muerto, pero los sobrevivientes aún estamos en vilo, siempre desvelados, siempre despiertos, aguardando pacientes, el ser cagados por Jimmy.
Tragarme al mundo y tener la certeza de que todos mueren de miedo en la oscuridad de mi panza. Tragarselo enterito, no a mordiscos, sino en un solo gran bocado. Agarrarlo mientras todos duermen, mientras algunos sueñan sueños amarillos y otros padecen de pesadillas grises. Hacerles vivir noches sin luna, dias sin luz.
Sí, que bueno sería tragarme al mundo y tenerlos a todos en espera de ser cagados por mi. Solo entonces podré afirmar con total certeza, que el mundo no es más que una gran bola de mierda.
Seguna parte
Al despertar notamos que en el mundo no había amanecido. En un principio se creía que era una especie de eclipse fenomenal sin antecedentes en la historia, algo semejante a un eterno eclipse de sol, pero con el tiempo descubrimos que no era así.
Al despertarnos no sabíamos si debíamos seguir durmiendo o si era ya tiempo de levantarnos. No teníamos sol que nos indicara el día, ni luna que nos diera a entender que era ya de noche. No teníamos luz natural, ni estados climáticos, Los mares perdieron su marea y los ríos perdieron su cause.
Luego de miles de estudios, de los cuales ninguno pudo aclarar dudas, no nos quedó de otra que asumir que alguien o algo se había tragado al mundo, pero no ha mordiscos, sino que lo habia hecho de un solo gran bocado.
Y tal como hacemos los seres humanos ante todo fenómeno que se presenta, lo bautizamos. Era de esperarse que tuviera un nombre, más aún, que tuviera un nombre en inlgés, entonces se le llamo el fenómeno de Jimmy.
Desde entonces pasamos los días intentando sobrevivir. Ya no hablamos de un "Dios" sino de Jimmy. Ahora no decimos "si Dios quiere", sino "Si Jimmy quiere" y en lugar de decir adios, decimos Ajimmy.
Quedamos ya pocos, muchos han muerto, pero los sobrevivientes aún estamos en vilo, siempre desvelados, siempre despiertos, aguardando pacientes, el ser cagados por Jimmy.
Tuesday, July 05, 2005
Todo lo que existe bajo el cielo (Parte tres)
Tres fragmentos de algo más grande que todavía no existe. Esta es la tercera parte.
- ¿Ya no me tienes confianza cierto?
- No tanto como quisiera.
- ¿Será por ti o seré yo?
- Por mi
- Yo diría que es mi culpa, aunque pensándolo bien, creo que es a causa de los dos. ¿Cuándo estas conmigo nunca te ha pasado que querés decir más de lo que realmente decís?
- Sinceramente no. ¿Por qué?
- Solo preguntaba. A mi si me sucede y creí que a ti también; a veces parece que por temor te callas cosas que quieres decir. ¿Temor a que? No sé, pero me brindas esa sensación.
- ¿Pero a que le voy a temer?
- No lo sé. La verdad es que suele pasar que las mujeres, ya sea por presión social o mera educación, temen demasiado a decir muchas cosas. En tu caso es aún mayor; le temes demasiado a mostrarte débil, como si los demás no lo fueran.
- Lo sé ¿Pero acaso no es normal temerle al dolor, a la pena? ¿Para que tomar el riesgo? Si la vida puede ser tranquila y aún así buena.
- ¿y que sacas con tranquilidad?
- ¿Y que saco con llorar?
- Momentos, eso es lo que sacas, momentos mucho más profundos y significativos que levantarte a diario para nada, o casi nada.
- Te equivocas. Muchas piensan que no disfruto de la vida debido a mi carácter pasivo, que por que no río de lo mismo que ellos, que por que no me conmuevo de lo que a ellos les produce lagrimas. Creen que no tengo sentimientos cuando la verdad es que simplemente no tengo los de ellos. Tengo lo míos.
- ¿Entonces por qué gritas todas las noches mientras te tapas con las almohadas?
- No lo entenderías
- No intento hacerlo.
- ¿Ya no me tienes confianza cierto?
- No tanto como quisiera.
- ¿Será por ti o seré yo?
- Por mi
- Yo diría que es mi culpa, aunque pensándolo bien, creo que es a causa de los dos. ¿Cuándo estas conmigo nunca te ha pasado que querés decir más de lo que realmente decís?
- Sinceramente no. ¿Por qué?
- Solo preguntaba. A mi si me sucede y creí que a ti también; a veces parece que por temor te callas cosas que quieres decir. ¿Temor a que? No sé, pero me brindas esa sensación.
- ¿Pero a que le voy a temer?
- No lo sé. La verdad es que suele pasar que las mujeres, ya sea por presión social o mera educación, temen demasiado a decir muchas cosas. En tu caso es aún mayor; le temes demasiado a mostrarte débil, como si los demás no lo fueran.
- Lo sé ¿Pero acaso no es normal temerle al dolor, a la pena? ¿Para que tomar el riesgo? Si la vida puede ser tranquila y aún así buena.
- ¿y que sacas con tranquilidad?
- ¿Y que saco con llorar?
- Momentos, eso es lo que sacas, momentos mucho más profundos y significativos que levantarte a diario para nada, o casi nada.
- Te equivocas. Muchas piensan que no disfruto de la vida debido a mi carácter pasivo, que por que no río de lo mismo que ellos, que por que no me conmuevo de lo que a ellos les produce lagrimas. Creen que no tengo sentimientos cuando la verdad es que simplemente no tengo los de ellos. Tengo lo míos.
- ¿Entonces por qué gritas todas las noches mientras te tapas con las almohadas?
- No lo entenderías
- No intento hacerlo.
Tuesday, June 28, 2005
Todo lo que existe bajo el cielo (parte dos)
Tres fragmentos de algo mas grande que todavía no existe. Esta es la segunda parte
- Me dejaste salir sin ni siquiera matarla a ella primero – Decía entre lagrimas
- ¿Qué querías que hiciera? No tiene ningún sentido matarla si no vas a estar con ella en su muerte.
- Exacto, entonces nunca debí haber salido de ahí, no hasta que estuviéramos seguros de que estaba muerta.
- ¿No se te ha ocurrido que quizás no muera, que quizás si te alejas continuará viviendo y que es precisamente tu presencia la que le impide seguir como un ser humano decente, la que le impide ser lo que debería ser y que en su lugar se ha convertido en lo que tu querías?
- No digas tonterías, no soy su madre.
- Como lo sabes? Ni si quiera recuerdas con claridad quien eres.
- Tienes razón, no lo recuerdo con claridad, pero al menos no me queda ninguna duda de que alguna vez fui ella, quien siempre preguntaba lo mismo, quien cada noche se revolcaba junto a ala decepción. Pero en algo si te equivocas.
- ¿Exactamente en que?
- Dices que quizás no muera y no te has dado cuenta que hace rato ya lo hizo.
- ¿Como así?
- Sí, mírala. Un pequeño descuido y la pobre ya está asfixiada y con la garganta destrozada,
- ¿Cómo pudiste?
- Es lo que habíamos acordado ¿o ya lo olvidaste? Dijimos “Mikaela a cambio de Katalina”. Pero tienes razón al decir que me convertí en lo que quería, más nunca en lo que debía ser.
- Me dejaste salir sin ni siquiera matarla a ella primero – Decía entre lagrimas
- ¿Qué querías que hiciera? No tiene ningún sentido matarla si no vas a estar con ella en su muerte.
- Exacto, entonces nunca debí haber salido de ahí, no hasta que estuviéramos seguros de que estaba muerta.
- ¿No se te ha ocurrido que quizás no muera, que quizás si te alejas continuará viviendo y que es precisamente tu presencia la que le impide seguir como un ser humano decente, la que le impide ser lo que debería ser y que en su lugar se ha convertido en lo que tu querías?
- No digas tonterías, no soy su madre.
- Como lo sabes? Ni si quiera recuerdas con claridad quien eres.
- Tienes razón, no lo recuerdo con claridad, pero al menos no me queda ninguna duda de que alguna vez fui ella, quien siempre preguntaba lo mismo, quien cada noche se revolcaba junto a ala decepción. Pero en algo si te equivocas.
- ¿Exactamente en que?
- Dices que quizás no muera y no te has dado cuenta que hace rato ya lo hizo.
- ¿Como así?
- Sí, mírala. Un pequeño descuido y la pobre ya está asfixiada y con la garganta destrozada,
- ¿Cómo pudiste?
- Es lo que habíamos acordado ¿o ya lo olvidaste? Dijimos “Mikaela a cambio de Katalina”. Pero tienes razón al decir que me convertí en lo que quería, más nunca en lo que debía ser.
Wednesday, June 22, 2005
Todo lo que existe bajo el cielo (Parte uno)
Tres fragmentos de algo más grande que todavía no existe. Esta es la primera parte.
No solo gritaba en cuanto la dejaban sola cada noche en su habitación, también se aferraba a sus almohadas y las apretaba contra su rostro lo más fuerte posible para que nadie la pudiese escuchar, para que nadie supiera que también ella era débil.
Y bajo el mismo cielo se encontraba Mikaela, quien pasaba sus días buscando quien le pudiera responder una sola pregunta; y todos los días se acostaba con el corazón intacto.
En cuanto aflojaba sus manos y ya la garganta le ardía de tanto gritar, se daba cuenta que no había sido suficiente, que aún seguía con vida, y no es que Katalina tuviera tendencias suicidas, es solo que siempre imaginó que algún día se le iba a pasar la mano.
La pregunta de Mikaela no era algo sumamente difícil, es solo que nunca había encontrado alguien que le diera una respuesta con la cual se sintiera satisfecha, una co0n la que sabría que esa persona la haría sentir como si todo lo que existe bajo el cielo existiera solo para ella.
Una mañana, Mikaela amaneció muerte en su cama. Parecía haberse asfixiado y por alguna razón, que los adultos nunca entendieron, su garganta estaba severamente lastimada, como si hubiese gritado durante toda la noche.
El mismo día, Katalina, quien apenas la había conocido el día anterior, asistió a su funeral. Se acercó al ataúd de su recién encontrada amiga. Lo abrió, se inclinó sobre el cuerpo y le susurro al oído.
- No lo olvides.
No solo gritaba en cuanto la dejaban sola cada noche en su habitación, también se aferraba a sus almohadas y las apretaba contra su rostro lo más fuerte posible para que nadie la pudiese escuchar, para que nadie supiera que también ella era débil.
Y bajo el mismo cielo se encontraba Mikaela, quien pasaba sus días buscando quien le pudiera responder una sola pregunta; y todos los días se acostaba con el corazón intacto.
En cuanto aflojaba sus manos y ya la garganta le ardía de tanto gritar, se daba cuenta que no había sido suficiente, que aún seguía con vida, y no es que Katalina tuviera tendencias suicidas, es solo que siempre imaginó que algún día se le iba a pasar la mano.
La pregunta de Mikaela no era algo sumamente difícil, es solo que nunca había encontrado alguien que le diera una respuesta con la cual se sintiera satisfecha, una co0n la que sabría que esa persona la haría sentir como si todo lo que existe bajo el cielo existiera solo para ella.
Una mañana, Mikaela amaneció muerte en su cama. Parecía haberse asfixiado y por alguna razón, que los adultos nunca entendieron, su garganta estaba severamente lastimada, como si hubiese gritado durante toda la noche.
El mismo día, Katalina, quien apenas la había conocido el día anterior, asistió a su funeral. Se acercó al ataúd de su recién encontrada amiga. Lo abrió, se inclinó sobre el cuerpo y le susurro al oído.
- No lo olvides.
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